jueves, 10 de mayo de 2012

EL ARTE DE HABLAR Y LA VIRTUD DE CALLAR

Sí, HABLAR es fácil, pero CALLAR requiere prudencia y domino.

Cristo, como hombre, estuvo CALLADO, vivió en silencio e ignorado durante treinta años, para poder HABLAR como Dios por espacio de tres años solamente.

La palabra de Cristo, al promulgar su obra redentora, fue amable, atrayente, pero decisiva, penetrante y convincente. Llamó al pan pan y al vino vino, sin rodeos y con sencillez. Pero cuando CALLÓ, no se defendió frente a las infamias, calumnias, acusaciones, injusticias, atropellos y crímenes. Porque es inútil y contraproducente hablar a personas de antemano predispuestas. Nos dio ejemplo que:

HABLAR oportunamente, es acierto,
HABLAR frente al enemigo, es civismo,
HABLAR ante una injusticia, es valentía,
HABLAR por rectificar, es un deber,
HABLAR para defender, es compasión,
HABLAR ante un dolor, es consolar,
HABLAR para ayudar a otros, es caridad,
HABLAR con sinceridad, es rectitud,
HABLAR de sí mismo, es es vanidad,
HABLAR restituyendo fama, es honradez,
HABLAR aclarando chismes, es obligación,
HABLAR disipando falsos, es de conciencia,
HABLAR de defectos ajenos, es lastimar,
HABLAR debiendo callar, es necedad,
HABLAR por hablar, es tontería,
HABLAR de Dios, significa mucho amor.

Cuando Cristo hablaba, encendía los  corazones sinceros y nobles, pero... su CALLAR sorprendió a todos, desconcertó a sus mismos enemigos. CALLANDO enseñó a llevar la cruz.

CALLAR cuando acusan, es heroísmo,
CALLAR cuando insultan, es amor,
CALLAR las propias penas, es sacrificio,
CALLAR de sí mismo, es humildad,
CALLAR miserias humanas, es caridad,
CALLAR a tiempo, es prudencia,
CALLAR en el dolor, es penitencia,
CALLAR palabras inútiles, es virtud,
CALLAR cuando hieren, es santidad,
CALLAR para defender, es nobleza,
CALLAR defectos ajenos, es benevolencia,
CALLAR debiendo hablar, es sabiduría.

Aprende primeramente a CALLAR para poder hablar con acierto y tino, porque si HABLAR es plata, CALLAR es oro.

Así como tú CALLAS y defiendes, también tapando los defectos ajenos, con la misma medida serás defendido por Dios.

-Juan Bosco
Editorial Salesiana