miércoles, 23 de marzo de 2011

ACERCA DE LA ÉTICA

La Biblia establece pautas claras ACERCA DE LA ÉTICA, clasifica los actos humanos en buenos o malos y fija conductas a cumplir, basadas en una moral establecida por Dios, que nuestra sociedad suele ignorar o no tener en cuenta.
Es bueno buscar en la Biblia los principios que nos ayudarán a vivir con honestidad, sin maldad, lejos de la corrupción y la injusticia.
Recuerde lo que dice la Biblia en el libro de Romanos capítulo 12, versículo 2, recomendación que san Pablo escribe a los cristianos de Roma, pero que se aplica también hoy:
«No se amolden a los criterios de este mundo; al contrario, déjense transformar y renueven su interior de tal manera que sepan apreciar lo que Dios quiere, es decir, lo bueno, lo que le es grato, lo perfecto.»

miércoles, 9 de marzo de 2011

EN LO PROFUNDO DEL CORAZÓN

«. . . no emitan juicios prematuros. El Señor es quien iluminará, cuando venga, lo que se esconde en la oscuridad y que pondrá al descubierto las secretas intenciones de cada persona. Entonces cada uno recibirá de Dios su merecido» (1 Corintios 4.5 - BLPH*)


El verdadero motor de las expresiones de nuestra conducta se encuentra en un área desconocido del corazón. Nuestras motivaciones y actitudes. En otras palabras "las intenciones del corazón". Estas intenciones determinan nuestras acciones y son el impulso final de lo que pensamos o sentimos.


Generalmente, las motivaciones surgen de las necesidades internas de las personas; las actitudes, en cambio son conductas aprendidas que determinan nuestras reacciones y se expresan espontáneamente a través de lo que decimos y hacemos.


Dios nos dice en su Palabra que Él mira nuestro corazón y aprueba nuestras actitudes. Su aprobación a nuestras decisiones depende de las motivaciones que las generan. (Jr 17.10; Ap 2.23; Sal 7.9b).


La Palabra de Dios siempre apunta a transformar nuestras actitudes y motivaciones. Actúa en nuestro interior cuando le creemos, reconocemos nuestra necesidad de cambiar, pedimos perdón, y decidimos obedecer.


El fruto del Espíritu en nosotros trabaja en el ámbito de las motivaciones y actitudes, son éstas el objetivo de la santificación . . .


Cabe preguntarnos: ¿Por qué hago esto? ¿Por qué hago aquello? ¿Qué es lo que verdaderamente quiero obtener con tal o cuál cosa . . .?


Examinarnos y sincerarnos con nosotros mismos y con Dios, deberá ser un ejercicio diario. Ello nos libera y nos ayuda a caminar cada

-Fuente: Febe Zanetti

Centro de Entrenamiento Cristiano Internacional

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*Biblia La Palabra - El Mensaje de Dios para mí

Edición Hispanoamericana - 1ª edición 2010

lunes, 7 de marzo de 2011

EXPECTATIVAS REALISTAS

Una de las cosas que he aprendido a medida que he envejecido es no esperar demasiado de los demás. Es posible poner mucha energía y amor en un amigo o miembro de la congregación, o miembro de nuestra familia y ver que éste no crece o que no paga nuestros esfuerzos con gartitud. Incluso es posible que otros sean los que reciben el crédito por el trabajo que hemos hecho.
Si esperamos que todos reconozcan y agradezcan lo que hemos hecho por ellos, ciertamente quedaremos profundamente heridos. Comenzamos a preguntarnos: «¿Es éste todo el agradecimiento que recibo»?
En esos momentos de decepción, es bueno examinar nuestros motivos.¿Podemos dar con libertad y dejar que los demás se responsabilicen de sus propias respuestas? El apóstol Pablo pasó por momentos de decepción en su servicio al Señor cuando todos lo abandonaron. Sin embargo, su enfoque estaba en la fortaleza que Dios le daba para que «se cumpliera cabalmente la proclamación del mensaje» por medio de él (2 Timoteo 4.16-17).
Nunca debemos esperar obtener de los demás lo que sólo Jesús puede dar. Hacer eso es algo totalmente poco realista. Nuestra tarea es simplemente dar y dejar los resultados a nuestro Maestro, sabiendo que con el tiempo recibiremos Su recompensa: «Bien, siervo bueno y fiel» (Mateo 25.21).

PASAR REVISTA

Imagina que un día vas a trabajar y, cuando tu jefe te saluda, dice: "Ven a mi oficina a las 9.30. Me gustaría hablar contigo sobre tu desempeño en el trabajo".
Es probable que te pongas nervioso al pensar en lo que tu superior podría decirte. Tal vez te preguntes: ¿Qué pensará mi jefe de lo que hago? ¿Me ascenderán y me aumentarán el salario? ¿O me quedaré sin trabajo? ¿Va a decirme: "Bien hecho" o "Te echo"?.
Si bien esta clase de entrevista es importante, la Biblia habla de otra entrevista mucho más trascendental. Cuando esta vida haya pasado, nos presentaremos delante del Señor. Pablo escribió: ". . . todos nosotros tenemos que presentarnos ante el tribunal de Cristo para que cada uno reciba el premio o el castigo que le corresponda por lo que hizo durante su vida mortal" (2 Corintios 5.10 - BLPH*). No asistiremos a esta evaluación futura con temor a perder la salvación ni con el deseo de obtener algún beneficio personal o la aprobación humana, sino que estaremos ansiosos de escuchar al Señor decirnos: "Bien, buen siervo y fiel" (Mateo 25.21 RV'60).
Nuestro desafío, como seguidores de Cristo, es servirle ahora con excelencia, para que luego podamos escucharle decirnos: "Bien hecho". Si se tiene en cuenta mi manera de vivir hoy, ¿qué evaluación obtendré cuando vea al Salvador?
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*Biblia LA PALABRA. El Mensaje de Dios para mí
-Edición Hispanoamericana - 1ª edición 2010

sábado, 5 de marzo de 2011

HAY UNA MISIÓN

«Disponte a ir a la gran ciudad de Nínive y proclama un castigo contra ella,
porque la noticia de su maldad ha llegado hasta mi» - Jonás 1.2 - BLPH*

La misión no es para unos pocos sino para todos. Según Hch 1.8 todos serían ordenados como testigos, también en Hch 4.33 todos deberían operar bajo el poder del Espíritu Santo, todos tenían que moverse en un amplio campo de labor.
A veces se cree que esta comisión es sólo del misionero, del pastor, de los líderes de la iglesia o de los maestros de escuela dominical. Esta tarea nos corresponde a todos en el lugar que Dios nos ha puesto. Somos anunciadores del Evangelio del Reino.
Necesitamos renovar nuestra mirada y nuestros compromisos a fin de responder a la misión que nos ha sido delegada. Esto requiere acciones continuas, comprometidas que sean capaces de impactar al mundo, siendo instrumentos en sus manos para transformar vidas, sanar, restaurar para que otros asuman también este privilegio de ser portavoces de la verdad.

*Biblia La Palabra (Edición hispanoamericana) 1910

martes, 1 de marzo de 2011

LA RESPONSABILIDAD ANTE LOS DEMÁS

«Busquemos la manera de ayudarnos unos a otros a tener más amor
y a hacer el bien» Hebreos 10.24 - DHH

He descubierto que cuánto más cerca estoy de las personas espirituales que me rodean, tanto más fácil me resulta llevar una vida recta porque ellas me exigen responsabilidad. Si algo no anda bien en mi vida, ellas me la señalan. Dios me ha dado una esposa y cuatro hijos ya adultos que esperan que yo ande por la senda recta. Si me aparto de ella, una de esas personas o a veces las cinco me dirán que me estoy saliendo de la línea.

Es fácil comenzar a pensar que, si se hace un esfuerzo, se pueda llevar una vida espiritual sin estar en una iglesia ni tener amigos santos. Eso pudiera ser posible, pero usted tendrá un tiempo difícil para crecer en su fe. La responsabilidad ante los demás ejerce una presión útil a la santidad. Que el versículo de Hebreos 10.24 lo guíe hacia normas espirituales.

viernes, 25 de febrero de 2011

CUANDO NUESTROS SUEÑOS SE HACEN AÑICOS

Cuando nuestros sueños se hacen añicos, ¿cómo reaccionamos? Cuando José, el hijo favorito de Jacob, fue vendido como esclavo por sus hermanos (Génesis 37.12-36), podría haber caído en la autoconmiseración y en la autocompasión. En cambio, permaneció fiel al Señor. En Génesis 39, leemos cuatro veces que «Jehová estaba con José» (vv. 2,3,21,23) y que su proceder revelaba su fidelidad a Dios. Su vida ejemplar hizo que aquellos a quienes servía en Egipto reconocieran que el Señor estaba con él.

¿Amamos a Dios más que nuestros sueños? Aunque es probable que José haya lamentado la pérdida de su vida pasada y lo que podría haber tenido, Dios lo guió para cumplir con un llamado que él jamás se hubiese imaginado. Hoy el Señor anhela guiarnos. ¿Estaremos dispuestos a ser redirigidos por Él?
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«El corazón del hombre piensa su camino;
mas Jehová endereza sus pasos»
Proverbios 16.9

CUANDO DIOS CONTESTA LA ORACIÓN

Cuando Dios contesta la oración acerca de determinada situación, tenemos el privilegio de ser parte de Su obra y de alabarlo por ella.

miércoles, 23 de febrero de 2011

MATRIMONIO SEGÚN DIOS

La película La princesa prometida tiene una escena de boda, en la cual el clérigo que la dirige, dice: «El matrimonio [...] es lo que hoy nos une».

Aunque el uso de esa frase pretendía ser humorístico, él dijo una gran verdad. El matrimonio es, en efecto, un gran unificador. Es una institución solemne y respetable, creada por Dios mismo; y une a un hombre y a una mujer en una unidad asombrosa.

A veces es bueno traer a la memoria el gran plan para el matrimonio que desarrollan las Escrituras.

El matrimonio crea una nueva familia a partir de dos: Adán dijo: «Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne [...]. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer» (Génesis 2.23-24).

Brinda una manera pura de canalizar un deseo diseñado por Dios: «Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido» (1 Corintios 7.2).

Constituye un equipo mutuamente servicial: «El corazón de su marido está en ella confiado [...]. Le da ella bien y no mal todos los días de su vida» (Proverbios 31.11-12).

El matrimonio a la manera de Dios une a un hombre y a una mujer para honrarlo a Él y ayudar a la sociedad. Celebremos el matrimonio por la forma en que nos une en el nombre de Dios.

-jdb -NUESTRO PAN DIARIO

MATRIMONIO SEGÚN DIOS

La película La princesa prometida tiene una escena de boda, en la cual el clérigo que la dirige, dice: «El matrimonio [...] es lo que hoy nos une».

Aunque el uso de esa frase pretendía ser humorístico, él dijo una gran verdad. El matrimonio es, en efecto, un gran unificador. Es una institución solemne y respetable, creada por Dios mismo; y une a un hombre y a una mujer en una unidad asombrosa.

A veces es bueno traer a la memoria el gran plan para el matrimonio que desarrollan las Escrituras.

El matrimonio crea una nueva familia a partir de dos: Adán dijo: «Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne [...]. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer» (Génesis 2.23-24).

Brinda una manera pura de canalizar un deseo diseñado por Dios: «Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido» (1 Corintios 7.2).

Constituye un equipo mutuamente servicial: «El corazón de su marido está en ella confiado [...]. Le da ella bien y no mal todos los días de su vida» (Proverbios 31.11-12).

El matrimonio a la manera de Dios une a un hombre y a una mujer para honrarlo a Él y ayudar a la sociedad. Celebremos el matrimonio por la forma en que nos une en el nombre de Dios.

LA PREGUNTA DEL RABINO

Un rabino le preguntó a sus alumnos:

- ¿Cuándo, al amanecer, se puede diferenciar la luz de las tinieblas?
Un alumno contestó:
- Cuando me puedo dar cuenta de la diferencia entre una cabra y un burro.
- No -le contestó el rabino.
Otro alumno respondió:
- Cuando me puedo dar cuenta de la diferencia entre una palmera y una higuera.
- No - contestó nuevamente el rabino.
Entonces los alumnos lo presionaron y le preguntaron:
- Cuál es, pues, la respuesta?
Y el rabino contestó:
- «Cuando miren el rostro de cada hombre y de cada mujer y veas en ellos a tu hermano y a tu hermana. Sólo en ese momento has visto la luz. Todo lo demás es tinieblas»



sábado, 19 de febrero de 2011

PARA TOMAR EN CUENTA

P I E N S A

P ¿Es productivo?
I ¿Inspira?
E ¿Edifica?
N ¿Es necesario?
S ¿Es seguro?
A ¿Es amable?

Si lo que tengo que decir no pasa esta prueba, me quedaré con la boca cerrada!

«Por eso, amados hermanos míos, todos ustedes deben estar dispuestos a oír, pero ser lentos para hablar y para enojarse» (Santiago 1.19 - RVC).



UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

En tiempos de crisis, valoramos la importancia de cada minuto. Sin embargo, en la rutina diaria, solemos olvidar que cada día es una segunda oportunidad. «El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades. Cada mañana se renuevan; ¡qué grande es su fidelidad! Y me digo: ¡El Señor lo es todo para mí; por eso en él confío!» (Lamentaciones 3.22-24 DHH).

Podemos decidir vivir con gratitud por la misericordia y la gracia de Dios, con confianza en Su fiel cuidado y con esperanza porque Él está siempre con nosotros. Hoy Dios nos ofrece una segunda oportunidad en la vida. ¡Aprovechémosla al máximo!
-David C. McCasland
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viernes, 18 de febrero de 2011

C R E D I B I L I D A D

La credibilidad tiene que ver con la capacidad de generar confianza. Esto es esencial para los creyentes porque nuestras vidas influyen en la reputación del Señor (1 Pedro 2.12). Cuando nos autodenominamos cristianos, Su reputación se vincula con nosotros. Si la gente tiene motivos para no creer en nosotros, es probable que no crean en Dios.

La forma de ganar credibilidad es vivir de manera honorable. En consecuencia, los demás creerán en Dios y lo glorificarán.
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jueves, 17 de febrero de 2011

RECORDAR A LOS PEREGRINOS

El autor de la Epístola a los Hebreos nos insta a recordar a los «peregrinos» que anduvieron antes que nosotros, en especial, a aquellos que nos «hablaron la Palabra de Dios», y a considerar «cuál haya sido el resultado de su conducta» (Hebreos 13.7). Y lo más importante aún, nos alienta a imitar su fe.

MOSTRAR AMOR VERDADERO

Nuestro Señor Jesucristo les ordenó a Sus discípulos que se amaran unos a otros porque, de este modo, «conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros» (Juan 13.34-35).
El amor que nuestro Señor quiere que Sus discípulos tengan unos con otros es diferente al sentimiento romántico que se demuestra entre una pareja de enamorados o el afecto fraternal que existe entre amigos o familiares. Es un amor sin egoísmo. La palabra griega que Juan empleó en el mandamiento de Jesús es ágape, la clase de amor que caracteriza a Dios, que no espera nada a cambio. Esto fue lo que el Señor mostró a Sus discípulos cuando «puso agua en una fuente, y comenzó a lavar los pies de los discípulos» (v. 5). Es la clase de amor que exhibió cuando fue a la cruz a morir por nosotros. Un amor sacrificial.
Busca hoy a alguien a quien puedas demostrarle este amor sin egoísmo.
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miércoles, 16 de febrero de 2011

DIGNO DE RESPETO

Rendir homenaje a quienes sirven no es nuevo. Pablo se refirió a esto cuando les recordó a los filipenses que honraran a quienes estaban consagrados al servicio de Dios. Les habló de Epafrodito, un amigo de ellos, que había estado a punto de morir (Filipenses 2.30) debido a sus esfuerzos por servir a otros, incluso a la gente de Filipos, en nombre de Cristo. ¿Qué debían hacer ellos? El apóstol dijo: «Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él» (v 29). Sin duda, al pensar en quienes se sacrifican para servir al Salvador, estas personas son dignas de nuestro respeto y estima.
¿Por qué no buscar maneras de demostrar gratitud a aquellos que te han servido espiritualmente? Bríndales la honra que merecen.
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Honramos a Dios al honrar
a quienes le sirven a Él.
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AMAR A DIOS

¿Alguna vez te preguntaste cómo quiere Dios que le demostremos nuestro amor? Obtenemos una pista al leer: «El que ama a Dios, ame también a su hermano» (1 Juan 4.21). Es así de simple. Una de las formas principales de demostrar nuestro amor a Dios es amando a nuestros hermanos y hermanas en Cristo. El amarnos auténticamente unos a otros complace a nuestro Padre celestial.

jueves, 3 de febrero de 2011

PENSAMIENTOS PARA MEDITAR

* «No tenemos que temer las sombras oscuras de la vida cuando descansamos bajo la sombra de las alas de Dios»


*«La memoria de una vida piadosa habla con mayor elocuencia que las palabras»

*«El gozo es el resultado de una relación correcta con Dios»

*«Estar apegado a Cristo es el secreto para estar despegado del mundo»

*«Dios permite pruebas en nuestras vidas no para dañarnos sino para hacernos mejores»

martes, 1 de febrero de 2011

SEAN AGRADECIDOS

He encontrado en la vida gente que le cuesta ser agradecida y en lugar de agradecimiento su boca está llena de lamentos, quejas y sus ojos listos sólo para encontrar lo negativo.

Agradecimiento es una hermosa joya que nunca debemos perder en el camino.
¿Cuándo fue la última vez que usted expresó agradecimiento a Dios? ¿Cuándo fue la última vez que usted fue agradecido con alguien?
Pruébelo . . . la palabra GRACIAS hace que la gente sonría.
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. . . SED AGRADECIDOS (Colosenses 3.15).
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